El Monte Palatino es la colina más céntrica de las siete que componen Roma y uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos y cargados de leyenda de toda Italia. Fue en este lugar donde, según la mitología romana, una loba amamantó a los gemelos Rómulo y Remo, y donde Rómulo fundó la ciudad en el año 753 a.C. tras asesinar a su hermano.

Puntuación del Monumento

4.7

Cuna de Reyes

★★★★★

La Colina de la Realeza y la Aristocracia

Durante la época republicana, la colina del Palatino se convirtió en la zona residencial más codiciada y exclusiva de Roma debido a sus vistas privilegiadas y al aire más limpio. Políticos de la talla de Cicerón y Marco Antonio construyeron allí sus mansiones. Tras la caída de la República, el emperador Augusto decidió establecer allí su casa oficial, iniciando una tradición donde los sucesivos gobernantes imperiales erigieron palacios tan grandiosos que la palabra "palacio" deriva directamente del término "Palatino".

Qué ver en el Palatino

  • El Palacio de Domiciano (Domus Flavia y Domus Augustana): El inmenso palacio imperial que ocupaba gran parte de la colina, dotado de grandes fuentes, salas de banquete y el famoso Estadio del Palatino.
  • La Casa de Livia y Casa de Augusto: Habitaciones que conservan hermosos frescos decorativos originales de la época del primer emperador y su esposa.
  • El Museo Palatino: Un pequeño museo dentro de la colina que expone esculturas, herramientas y restos encontrados durante las excavaciones arqueológicas del sitio.
  • Los Jardines Farnesianos: Diseñados en el siglo XVI sobre las ruinas imperiales, son unos de los primeros jardines botánicos de Europa y ofrecen miradores impresionantes hacia el Foro Romano.

Preguntas Frecuentes al visitar El Monte Palatino: La Colina donde Nació Roma y el Palacio de los Emperadores

La mejor época del año para visitar Roma y este monumento es a mediados de primavera (abril y mayo) o durante el otoño (octubre y noviembre). Durante estos meses las temperaturas son bastante templadas, oscilando entre los 15°C y 25°C, evitando el calor abrasador del verano y el viento gélido de los meses de invierno. Además, el flujo de turistas es un poco más moderado en comparación con las aglomeraciones extremas de julio y agosto.

La mayoría de los principales yacimientos y monumentos de Roma han sido adaptados en los últimos años para permitir el acceso a visitantes con sillas de ruedas o movilidad reducida. Se han instalado rampas especiales y ascensores en los niveles principales. No obstante, al tratarse de calzadas originales de época imperial (como la Vía Sacra en el Foro o la Vía Appia), el suelo empedrado puede resultar bastante irregular y desafiante, por lo que se aconseja ir con acompañamiento.

El tiempo aproximado de visita depende de la magnitud del monumento. Para espacios cerrados como el Panteón, bastará con unos 45 minutos a una hora. Sin embargo, para zonas arqueológicas masivas y abiertas como el Foro Romano, el Monte Palatino o las Termas de Caracalla, te recomendamos encarecidamente destinar un mínimo de dos a tres horas de recorrido para poder explorar todas las dependencias y detalles con la debida calma.